junio 19, 2024

La otra piedra en el zapato de la dictadura Ortega – Murillo

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Desde la crisis sociopolítica del 2018, el aparato represor de la dictadura ha venido ejerciendo cada día más represión en todos los ámbitos, desde el acoso a ciudadanos de manera particular, Organizaciones de Sociedad Civil, hasta la población en general. Se han cerrado Organizaciones No Gubernamentales, defensoras de Derechos Humano, que no han callado sus voces en denunciar múltiples violaciones a los derechos ciudadanos. Organizaciones que han venido denunciado el jugoso negocio entre el gobierno y empresas dedicada a la comercialización de madera y otros actos de corrupción … o a cualquier actor social que no avale el accionar gubernamental, esta represión se ve consumada con la aprobación de una serie de leyes que lo único que pretenden es callar esas voces.
Es que las organizaciones No Gubernamentales han venido a convertirse en una piedra en el zapato de la dictadura, pero ojo hay que aclarar que son las ONG´s que no son afines al gobierno, no podemos obviar que las ONG´s que son apadrinadas por el gobierno, por que pertenecen a diputados, hijos, amigo y demás allegados a la dictadura, jamás van a ser afectadas porque siempre van a estar a favor de ellos; nos referimos a todas aquellas organizaciones que someten al escrutinio público tanto a nivel nacional e internacional las fragilidades o incumplimiento de políticas públicas relativas a cualquier ámbito.

 

El Calvario de Realizar trámites ante el MIGOB
A finales del año 2020, el gobierno aprobó una serie de leyes cuya finalidad es hacer desaparecer a las ONG´s que no están a favor del Régimen, sin embargo esto no inicio con la aprobación de estas leyes, sino con el cierre de nueve organizaciones a finales del 2018, posterior a eso entre los meses de enero y febrero de 2020 con la entrega de informes ante el Ministerio de Gobernación (MIGOB), específicamente en la Dirección y Registro y Control de asociaciones, tal como lo mandata la Ley 147, iniciaron una serie de mecanismos dilatorio para no recibir los informes y ser sujetos de multas, algunas organizaciones corrieron con la suerte que sus informes fueran aceptados, otras tuvieron que pagar multa por la presentación tardía de la documentación, aun cuando esta presentación tardía se debió a ellos mismos.
En el caso de las organizaciones que, si les fue aceptada la documentación, el reglamento de la ley 147 articulo 12 indica que una vez verificada la información presentada, la Dirección de Registro y Control dará respuesta por escrito en un plazo de cuatro días hábiles, sin embargo esta instancia del MIGOB guardó silencio y cuando los representantes de la organizaciones se presentaban a retirar sus constancia de cumplimiento, la respuesta que se recibía al inicio era que se les iba a llamar cuando estuvieran listas, así fueron pasando los días y ya entre los meses de abril y mayo la respuesta fue que esta instancia se encontraba en un proceso modernización y por ende se encontraban digitalizando los expedientes, que una vez concluido el proceso en el mes de junio se llamaría para retirar dichas constancias.

La Constancia de Cumplimiento, la Constancia de Junta Directiva y de Representante legal, son los documentos que demuestran que las organizaciones se encuentran al día con sus obligaciones y que pueden operar con toda legalidad; estas mismas constancias se deben presentar ante el sistema bancario nacional para demostrar que se está cumpliendo con las leyes vigentes en el país, para hacer cambios de firmas libradoras de cheques, para apertura de nuevas cuenta, para gestionar la renovación del número RUC ante la Dirección General de Ingresos, inscribir poderes de representación, ante el Registro público, para presentarla a donantes de proyectos, en fin son necesarias para cualquier trámite de tipo legal que se requiera.
Entre los meses de Junio – agosto de 2020, cuando se suponía debían haber finalizado el proceso de digitalización de expedientes y en medio de la pandemia del COVID-19, muchos optaron por llamar al número del MIGOB y preguntar cómo iba el proceso, recibiendo la misma respuesta de siempre, “cuando se finalice, nosotros llamaremos a las organizaciones”, sin embargo, eso nunca sucedió.

La historia de una gestión ante el MIGOB

“En el mes de septiembre 2020, volví a visitar las oficinas del Ministerio de Gobernación para conocer cómo iba el proceso, el técnico que atendió la visita indico que se debían hacer ajustes a los estados financieros de los años 2017, 2018 y 2019, que esa era la razón para poder extender la constancia a la organización que represento; le pido que por favor me entregue la notificación de los cambios que requieren y me  dice: “no hay ninguna notificación, si anda papel y lápiz tome nota”, efectivamente procedo a tomar nota de lo solicitado, además de los ajustes a los estados financieros, se debían ajustar los formatos de informe de donaciones conforme la nueva normativa, es decir, están aplicando de manera retroactiva el reglamento para los años 2017 y 2018, en el caso del 2019, se debía agregar una columna adicional especificando quienes eran los beneficiarios finales.

 

De regreso a la organización y conversando con la persona de administración y con el auditor externo, que paga la organización para que nos emita las certificaciones solicitadas por el MIGOB, me explican que lo que se está solicitando no tiene ninguna base legal, porque una vez emitidos los estados financieros y declarado ante del Dirección General de Ingresos, no se puede realizar ningún cambio a los mismos; además que tres años después de haber sido presentado y aceptados por ellos mismos, que soliciten ese tipo de correcciones, no tiene mucha lógica (durante el periodo 2017, 2018 y 2019, ellos nos entregaron la constancias en tiempo y forma).
El auditor sugiere que se realice una constancia certificada donde se explique que esos cambios solicitados no se pueden realizar por obvias razones y que se harán los ajustes correspondientes en el periodo vigente 2020.
Una vez con los documentos en la mano, me presentó nuevamente ante el MIGOB, hacen una revisión, mandan hacer otros ajustes al informe de donaciones que de manera retroactiva están solicitando conforme al reglamento recién aprobado, en ese momento tomo conciencia que no tengo ningún papel pequeño ni grande que compruebe que como organización estamos realizando estas gestiones.
A finales del mes de octubre logro finalmente el visto bueno de toda la documentación, pero ahora el pretexto para no recibirla fue: “mire todo está ok, pero el expediente de su organización no se encuentra en la oficina, está en digitalización, así que no podemos recibirle porque no nos podemos hacer responsable si se pierden los documentos”. A pesar de esto como representante de una organización no tengo ningún documento que evidencie todo este proceso, porque la orientación es que no pueden firmar recibido de nada; aunque uno lleve cartas y cartas éstas se regresan con los documentos, porque ellos no quieren que exista una evidencia de todas estas arbitrariedades.

 

 

Conversando con algunos conocidos de otras ONG´s, cuentan que la historia es la misma, que las han hecho ir y venir entre cuatro a cinco veces y cuando finalmente te aprueban los documentos no los reciben con esa misma excusa, otros con menos suerte siguen llegando hasta que se cansan y desisten de continuar, porque se vuelve un proceso desgastante, no solo en términos económicos sino también emocional ante tanta incompetencia y sin poder hacer nada.
Entrada en Vigor Ley de Agentes Extranjeros
Cuando se publica el reglamento de la ley de agente extranjero, quisiéramos o no, las organizaciones que trabajamos únicamente con el presupuesto anual y que no contamos con mayores fuentes de financiamiento, menos tenemos un respaldo como lo tienen ciertas organizaciones por su perfil de trabajo, nos leímos el reglamento, sacamos los copias a los documentos solicitados y nos presentamos ante la instancia de Agentes Extranjeros del Ministerio de Gobernación para hacer nuestra inscripción. Se llevó la carta de solicitud y aclaramos que los únicos documentos que nos hacían falta era las constancias vigentes que debe emitir la dirección de Asociaciones, la respuesta de la persona que entendió la solicitud fue clara,” no podemos recibir documentación incompleta, aunque las dos direcciones estemos bajo el MIGOB, somos independientes, váyase donde de ellos y agilice su trámite”; uno se queda sin saber que decir, porque una misma entidad gubernamental te manda de puerta en puerta en el mismo edificio para resolver algo que depende únicamente de ellos, si el salario de ellos, sale de los impuestos que cada uno de nosotros pagamos, llegas a la oficina de asociaciones y te encontras con la misma respuestas: “el expediente no está; seguimos en digitalización; tiene que corregir esta palabra; aquí tiene un espacio demás vaya y quítelo; la firma no se mira bien; las certificaciones deben venir sellas en la hoja delantera y trasera; las copias deben venir razonadas por notario público; no entiendo que quiere decir ese párrafo que puso el auditor”… y cada día es un pretexto diferente.

 

En los pasillo se rumora que el proceso de digitalización había terminado en junio, que no era cierto que por eso no habían emitido las constancias, que las organización tienen cosas pendientes, escuchar esos rumores entre dientes me deja perpleja, porque es lo que han dicho todo este tiempo, lo peor es que estamos de manos atadas, no se puede solicitar ningún recursos de reposición, de revisión, ni de apelación, según lo establece el derecho administrativo, por la simple razón que no tenemos ningún documento aceptado por esta instancia que demuestre todas las gestiones y visitas realizadas ante ellos.
A inicios de este año y con el férreo compromiso que tengo con mi organización, continúo realizando las gestiones ante esta instancia, tratando de agilizar el trámite para cumplir con las leyes aprobadas por la dictadura pero que ellos mismo se encargan de que no se puedan cumplir; únicamente una mente maquiavélica puede hacer este tipo de cosas.
La historia con el informe del 2020 es la misma, cambios de palabras, cambio de firmas, se solicita que por favor revisen todos los documentos, pero no acceden y piden que se corrija lo que ya indicaron y se regrese con eso.
Durante el mes de enero y los primeros días de febrero se realizaron unas seis visitas sin éxito alguno, durante este proceso se observa las diferencias de trato entre los representantes de las organizaciones cercanas al régimen y las organizaciones no gratas.
Continua la historia en 2021…
Este año, a la organización que represento le tocó hacer asamblea e inscribir a la nueva junta directiva, en una de las ocasiones en ventanilla de la parte legal de asociaciones me solicitaron hacer unas correcciones al acta de certificación, a los dos días regrese a la misma ventanilla y me dijeron que todo estaba bien, pero que para poder recibirme debía pasar a entregar el informe financiero, entre al área financiera y una de las cosas que me llamo la atención es que en esta ocasión toda el área estaba llena de folders de expedientes, cuando toca mi turno, veo que ya había aparecido el expediente de la organización, cuando el técnico revisa mis documentos, se levanta, va a la oficina de dirección y regresa con un papelito en la mano que coloca en sus piernas, lejos de mi vista y me indica que no puede aceptarme los documentos, que corrija unas palabras que no le parecen del informe y vuelva.
Siendo ya la tercera semana de febrero, las organizaciones inician a llegar más seguidos y hay más afluencia de gente, en una de las ocasiones fui testigo de cómo a un personaje de cierta organización afín al gobierno, fue recibido amablemente, le reciben los documentos que llevaba y le indican que los documentos que le hacen falta los lleve cuando vuelva a llegar.
Cuando toca mi turno, presento todos los documentos, inicia nuevamente la revisión de los documentos e informes y vuelve la misma escena, la joven que me atiende se levanta, va a la oficina de la dirección, vuelve veinte minutos después, se pone el papelito en las piernas y mientras lo lee de manera disimulada me dice que no puede recibirme, que debo llevar las listas con nombre, apellido, cedula, municipio de procedencia de todo y cada uno de los beneficiarios y vuelva, en esta ocasión no me solicitan ninguna corrección.
La humillación más grande a la que se somete a las organizaciones
Iniciamos la última semana de febrero, me levanto temprano, salgo a las seis de la mañana de mi casa, sin tomar un café siquiera, teniendo la esperanza de salir temprano, llego, hay unas 20 personas ya cuando llego, lo extraño es que aun habiendo llegado temprano, es medio día y aun no me llaman, al parecer el expediente no aparece, pregunto y me dice que espere que ahí me van a llamar, son las dos de la tarde, logro pasar, es el mismo modus operandi, con la documentación se van a la oficina de dirección, vuelve con el papelito escondido y me dice lo mismo, que vuelva con una última corrección.
El día miércoles, me dispongo a ir nuevamente, esta vez con la esperanza que si me van a recibir todo, porque he ido haciendo todo lo que me solicitan, cuando llego somos alrededor de unas quinientas personas, toca esperar, pero esta vez preparada con algo de comida en mi bolso, veo como entra y sale la gente, unos con cara alegre, otros con cara de decepción, a pesar de que veo gente conocida, nadie habla con nadie, todos somos desconocidos, todos tenemos temor de hablar entre nosotros, porque además en los corredores de espera, caminan las “orejas”, disfrazados de edecanes, pero la misión de ellos es escuchar que dice la gente, de que hablan, los que están conversando, si alguien se altera en la ventanilla o escritorio, llegan, preguntan por el nombre y a que organización representan, toman nota y siguen su pesquisa.
Han pasado siete horas y sigo esperando que me llamen, a las tres de la tarde siento hambre y saco mi bolsa de comida y procedo a comer, tal cual estuviera en la cárcel con mi “chupeta”, veo como algunos reciben café, sándwich, agua, por parte de compañeros de trabajo, que muestran su solidaridad; veo la cara de un señor, me dice que es de Somoto, que ya son las cinco y no tiene donde quedarse, que no podrá tomar un bus que lo lleve de regreso.
De lejos veo una conocida que más tarde me comenta que le mandaron hacer nuevos cambios a su acta de asamblea de miembros, que paso todo el día ahí, que aguanto hambre todo el día porque si salía, perdía su turno, ha estado en las oficinas de la dirección unas cinco veces en las últimas dos semanas, que cada vez mandan a cambiar algo diferente, que en sus casi 20 años de trabajar en ONG´s NUNCA había visto tanta humillación hacia las organizaciones, el desgaste emocional que representa tener que ir y venir es terrible, lo peor es que al final van a lograr su objetivo, cansar a la gente y que opten por cerrar operaciones, si no es que antes cierran y confiscan todos los bienes como ya lo han hecho otras ONG´s.
Cuando llega mi turno recién entrada la noche, el personal está cansado, todos los que continuamos ahí estamos a punto de colapso, paso, la persona que me atiende, vuelve lo mismo, revisa, ahora con menos argumentos, porque he agregado todo lo solicitado, presento listas de beneficiarios como han indicado en la visita anterior, ni siquiera lo revisa, se levanta, va a la oficina de la dirección, viene con el papelito y ahora me sale con el mismo argumentos de octubre 2020, que debo hacer otra corrección en los estados financieros del año 2017; creí que esa excusa estaba superada, pero al no encontrar nada, utiliza esa excusa, se queda pensativa, me mete platica, finalmente me dice, “yo quisiera ayudarle, tengo meses de verla venir,  pero usted sabe cómo son las cosas”, me entrega los documentos y me dice que pase buenas noches, que intente al día siguiente.

 

Este es el circulo vicioso que están viviendo las organizaciones sociales, nadie se atreve a realizar una denuncia, ni siquiera levantan la voz en los pasillos del Ministerio de Gobernación porque eso significaría el posible cierre y confiscación, el plazo se vence el viernes y muchas organizaciones no podrán presentar sus informes, porque cada día encuentran una excusa diferente, la próxima semana seguramente tendrán una multa por presentación tardía, aunque paguen los cinco mil córdobas por ello, eso tampoco garantiza que les recibirán los documentos, al final esto también representa una medida recaudatoria del gobierno, que busca dinero a toda costa, para seguir despilfarrándolo en acoso, persecución, allanamientos, en contra del pueblo de nicaragua.

Autor: Anónimo

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